miércoles, 9 de julio de 2008

El lugar


Aqui florecen las hojas y fructifican los verdes gajos al sol.
La soledad es un banco blanco navegando dentro de la noche del alma hacia una infancia enrojecida de asombros.
Mientras el lago en su mansedumbre ancestral, flota en si mismo azulando el planeta con palomas ocasionales y oxigeno al azar.
Es la tierra de los éxodos, los panes y el maná. Las espinas, el desierto sin fin, los camellos sin agua y 'el lugar'.

Algo acerca de...


Los reductos tribales provenían en su origen mas remoto de las hordas submesopotámicas y los ceremoniales fueron trascendiendo hasta abarcar todo un sector de Abasto, Monserrat, Pompeya, Panamericana y Dios te ayude. Los cuantiosos campamentos, llamados asi porque en tales parajes acampaban los mentores de la noche y las saturnalias, iban conformando un mapa urbanizado donde manchones inquietos de criaturas noctambulares deambulaban o se agrupaban segun el clima, los conflictos y sobre todo, los alimentos: El mayor consumo consistía en el 'ginchori' una célebre dieta consumida en tabernas, cenáculos y via pública.
Se documenta sus efectos sobre estas tribus urbanas con curiosos episodios de lectura compulsiva de poemas, largas narraciones, discusiones a viva voz con argumentos dislocados y estridentes llantos de machos y hembras humanas unidos por la ginebra y el choripán.
Continuará...
Alicia Benítez Inés. de Labeja negra.