martes, 24 de junio de 2008

Una Troya a sus espaldas


Una Troya a sus espaldas, había dejado a Agripa y los hierofantes, y a la quinta madre capaz de poner en fuga a la Hidra de mil cabezas.
¿Eran galopes de corceles en su memoria, o simplemente pasos apurados hacia un horario de oficina?
En esa 'megaurbe' que logró adoptarlo, amamantarlo de formularios y asfalto, erotizarlo de carteles sensuales con el nombre de las empresas auspiciantes, sus sentidos llegaban al paroxismo entre aviones de cabotaje, taxis urgentes y salas de teatro alfombradas de peluquines coquetos.
El aroma a spaguettis con estofados de carne roja, le provocaba un agudo vacío en la boca del estómago y su corcel de potencia infinita, con las crines esplendidas se deslizaba suelto en la memoria.

2 comentarios:

KRISTEVA dijo...

ES UN INTENSO Y PRECIOSO TEXTO, EL HEROE CONFUNDIDO APARECE EN LA DIMENSION DOLOROSA DE ESE PRESENTE URBANO O URBANIZADO, TENIENDO QUE PROYECTARSE COMO UN NUMERO QUE CONFORMA LOS INFINITOS HABITANTES, MUERTOS SIMBOLICAMENTE YA, APLASTADOS POR LA CIUDAD, ARQUETIPO QUE DEAMBULA, SIN IDENTIDAD, ARRASTRANDO SU MEMORIA, MALTRECHA, CASI INEXISTENTE. TROYA QUEDO ATRAS, LO SIGUEN LOS MILES DE GASES QUEMADOS, INHOSPITO PAISAJE. LAS NAVES PARTIERON HACE YA MILES DE ANOS. NOSTALGIA DEL RETORNO?

La Ratesa dijo...

Aquì usted me está brindando una ayuda invalorable, con su comentario, hasta le diría que me marca un rumbo al desmadre de mi fantasía tribal.
Beso.